Daniel contrató ADSL de Jazztel mediante Hispatienda, tenía cobertura de 20 megas y pagó los 50 euros de alta mediante su tarjeta de crédito al realizar la validación de voz. Después de 20 días, se puso en contacto con la operadora y le informaron de que no se podía instalar el servicio porque no había cobertura. Insistiendo sobre el asunto, se confirmaron sus sospechas, ningún técnico se prestaba a acudir a la zona a instalar el servicio. A pesar de multitud de llamadas, misteriosamente la operadora prefirió escurrir el bulto y perder un cliente antes que buscar una solución alternativa.